viernes, 25 de febrero de 2011

Al grafitero desconocido I

Sobre el socialismo, el discurso, el convencimiento y el binomio individuo-colectividad


Hace unos días me encontré hablando con un individuo que me increpaba sobre las consecuencias prácticas que tenía mi discurso. En primera instancia, me emocioné al pensar que, por el tono del reto, me encontraba ante un agente revolucionario "profesional" como lo llamaría Lenin. No fue así. Me encontré sólo con la propuesta del cambio "armonioso" e individual.

Por un lado, el joven negaba la necesidad de un discurso combativo, coherente y revolucionario. No sólo negaba esa necesidad, sino que hasta la menospreciaba, considerando que "el discurso de los medios y los políticos" era equiparable a cualquier otro.

Su razonamiento lo llevaba a concluir que en lugar de generar cuerpos discursivos sólidos, había que actuar simple y llanamente. Y que en esas acciones estaríamos mostrando con el ejemplo, en lugar de convencer.

Según su concepción, en la sociedad actual, las relaciones sociales se dan por "convencimiento", y no por imposición. Es decir, las relaciones serían en este pensamiento, consensuadas, mutuamente acordadas. En otras palabras, hablamos español porque nos convencieron, adquirimos nuestros medios de subsistencia, repetimos y perpetuamos nuestros hábitos, comemos y vivimos como lo hacemos, en fin, porque nos convencieron de ello y nosotros lo aceptamos.

Siguiendo su razonamiento, nuestro personaje planteaba la cuestión de que, si todo el malestar cultural y las contradicciones sociales provenían del "convencimiento", entonces de lo que se trata no es de convencer, sino de mostrar. Y dado que no debemos convencer, no podemos intentar nada que esté más allá del individuo porque eso atentaría contra la libetad del otro, y nosotros mismos nos convertiríamos, como convencedores, en opresores.

A continuación, a modo de conclusión, el joven dijo que, aún cuando no pudiéramos atacar todas nuestras contradicciones como individuos, con tal de atacar una que otra, y si todos lo hiciéramos, entonces podríamos, social y mágicamente, lograr la armonía. Esto, porque si los demás miran a aquellos que se están transformando, querrán también transformarse, y el resultado automático tendría que ser la armonía universal.

Este muchacho, de cuyo nombre siento mucho no acordarme, me pedía que mirara, por ejemplo, a los olmecas, según él, "la gente que vive en armonía", "como ellos se llamaban a sí mismos". Los olmecas, pues, habrían conseguido construir toda su gran cultura, de manera armoniosa, en una sociedad donde no existían las jerarquías ni la opresión, ni los reyes ni los esclavos, y donde todos, por mutuo acuerdo, en armonía, ponían manos a la obra, para engrandecer su realidad y su legado a las futuras generaciones. Eso podría llamarse, humildemente, socialismo.


Ante tanta confusión quedé en escribir este texto y de intercambiar información "sin prejuicios" (o sea, probablemente me tendrán refiriéndome en el futuro, a textos sagrados o clarividentes de nuestra cultura madre).

Mientras tanto hablaré de cosas más importantes.


En primer lugar, habría que acordar que no vivimos en una sociedad fundada precisamente en el convencimiento.

Veamos, por ejemplo, el asunto de la lengua. No hablamos español porque nos hayan dado a elegir entre el alemán, el inglés, el francés y el español. Hablamos español porque somos una sociedad originada por la conquista violenta de un grupo social sobre otro, de los españoles que sometieron a través de la violencia, a lo largo de un territorio y en un periodo extenso de tiempo, a cientos de culturas originarias y diversas entre sí.

Por otra parte, en nuestra sociedad no existen innumerables maneras de organizarse, de producir, de desarrollarse. En términos materiales, existen muy pocas maneras. Esto ocurre porque se desarrollan luchas en ámbitos diversos, en lo político, en lo económico, en lo cultural, y dadas las características de nuestra sociedad, esas luchas resultan generalmente en el supresión de una forma por otra.

Hablemos, por ejemplo, de la manera en la que se produce la comida. Las personas no compran la comida en la tienda porque las convencieron de ello. La compran ahí porque hay una producción de alimentos que se acumula en unas cuantas empresas que compiten en términos desiguales con pequeños y medianos productores. A la vez, se apropian de las mejores tierras, inundan el mercado con sus productos, a precios contra los que los pequeños productores no pueden competir; además esas grandes empresas controlan también la distribución de los productos, ya sean propios o ajenos.

Entonces, cuando uno llega a una tienda, en realidad no está ante una gama innumerable de productos que intentan convencerlo de comprar tal o cual cosa. Se encuentra uno, más bien, frente a un modo específico de producción de comida. Del cual uno ni es responsable directo, ni fue convencido, ni siquiera fue consultado sobre su pertinencia o no. Es un sistema que se reproduce más allá de uno y frente al cual no hay opciones (por lo menos, de manera evidente e inmediata).

En todo caso, la sociedad se reproduce de maneras incoscientes. Los sistemas de injusticia se perpetúan a la vez que generan un cuerpo cultural que les da legitimidad, y los muestra como las opciones más racionales o realistas, cuando no como las únicas posibles. Pero dudo que eso pueda recibir el nombre de convencimiento, sería más correcto llamarlo engaño, sometimiento, domesticación, abuso, tal vez.

Si dos marcas compiten para lograr ganancia y tener la mayor cantidad de consumidores, el asunto no es pensar que están convenciendo a nadie de algo. Lo fundamental es preguntarse si realmente son dos opciones distintas las que se ofrecen, o son sólo dos máscaras distintas de un mismo fenómeno, el de producir ganancia a cualquier costo, al de la depredación, el empobrecimiento de los trabajadores, el empobrecimiento cultural de la sociedad en general.

°° °° °° °° °° °°

Como primer texto para intercambiar, si el grafitero desconocido llegara parar por aquí, propongo las Tesis sobre Feuerbach de K. Marx, donde el autor plantea propositivamente la contraposición del idealismo y del materialismo, y además dotando a éste último de una cualidad práctica, transformadora, social y colectiva.


viernes, 18 de febrero de 2011

Pequeñas minucias

La doble vía: cuando se regresa de un viaje hay cosas que resultan extrañas, los pequeños cambios acaecidos en las personas sólo son perceptibles en la lejanía del tiempo, que si fulano de Abraham subió algunos kilos, que si se terminó aquel puente o esta vía. Quien ausente se encuentra no observa el proceso, sólo la culminación o el estado actual de las cosas. Sin embargo noticia tenía ya del distribuidor vial del norte de la ciudad, el de Tlalnepantla, el que construyó como mega obra propagandística el más notable de los presidenciables, Enrique Peña Nieto, el que ganó hace cinco años las elecciones en el Estado de México por ser guapo, por tener un copete inamovible, como en efecto sigue hoy.

Pero si a la construcción de una obra similar en la ciudad de México la criticaron de populista a Peña Miento no se le criticó ni por la construcción ni por el impopular cobro por el uso del distribuidor vial. Resulta por demás curioso que apenas pasando el anunció de Feliz Viaje, vuelva pronto Ciudad de México, el estilo personal del gobernante mexiquense se manifiesta. Obras que entorpecen el tráfico en beneficio de quién, de aquellos que pueden pagar el peaje del distribuidor. Por momentos se puede olvidar que hay dos vías pues justamente una va por encima de la otra, fuera de la vista del conductor, que si acaso ve los anuncios de que compre la tarjeta, que ir por arriba es mejor y es más rápido, pero ¿por qué no hacer una obra que beneficie a todos por igual? ¿Por qué una obra para aquellos que la pueden pagar? En los pequeños detalles en el quehacer cotidiano se relevan los planes políticos y personales de cualquier administrador público. Si hubiera duda en algún momento la vía que bien podría ser de seis carriles de ida y vuelta es de tres de ida y vuelta libre y tres de ida y vuelta de cuota, dejando al descubierto el descaro de lo que se podría hacer en beneficio de todos y se hace sólo para aquellos con lo pueden pagar.

¿Provocaciones estadounidenses?: en cuanto leí la nota de que dos agentes antidrogas estadounidenses fueron atacados en una carretera del norte del país me sorprendió la ingenuidad (sic) de las autoridades de nuestro y aquel país, cómo mandar dos agentes gringos antidrogas a recorrer las carreteras del norte del país, donde se libra en efecto una guerra entre los cárteles de la droga y las supuesta autoridades estatales y federales contra aquellos. Pero pronto pasé de la incredulidad a la sospecha, ya que según notas periodísticas estas personas no sólo viajaban en una camioneta de lujo sino que además la camioneta tenía placas de la Secretaría de Relaciones Exteriores. ¿Ingenuidad? ¿Carnada? ¿Provocación?

Esto a colación, sólo por si no queda clara la idea, por las declaraciones de la Secretaria de Estado norteamericana Hilary Clinton y la encargada de seguridad nacional estadounidense Janet Napolitano, de que si la guerra provocada por los cárteles de la droga tocas las puertas de la frontera norte no se dudaría ni un momento en enviar soldados a invadir-colaborar con el gobierno mexicano.

“Más vale pedir perdón que…”: después de que la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de Educación junto con integrantes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca hicieron retroceder a la policía militar desplegada por la visita, non grata, del presidente (sic) Felipe Calderón a la tierra del barro negro y el mezcal, el gobernador recién electo del estado Gabino Cué acepto disculparse de manera pública ante los manifestantes por el comportamiento de las organizaciones policiales a su cargo.

lunes, 7 de febrero de 2011

¿Y ustedes qué?

Este fin de semana largo, tuve la oportunidad de acompañar a la compañía Arte Acción en un par de presentaciones de su obra Loto Rojo, la breve gira se realizó por el estado de Hidalgo, la compañía había realizado ya un par de presentaciones anteriormente por esa localidad, yo sólo estuve presente en la de Ajacuba, lugar de la aguas hediondas según la legua local y la del domingo en Tezontepec, donde la función coincidió con el último día de la fiesta de la Candelaria.

El estado de Hidalgo es de una geografía semidesértica, rica en magueyes y por ende tierra productora de agua miel y pulque. Abundan en sus tierras cactus de diversa factura y su entrada por el lado norte de la ciudad de México es industrializada.

La breve gira de esta agrupación de teatro del cuerpo que incluye a personas con capacidades diferentes entre sus actores, se pospuso una semana por el levantón y la ejecución del presidente municipal de Ajacuba. El estado de Hidalgo se ha visto afectado, como casi toda la geografía nacional, por diversos sucesos relacionados con el narcotráfico, no sólo el levantón mencionado que pasó más como noticia local y con poca resonancia, sino también el estallido de un coche bomba hace poco menos de un mes en otro de sus municipios con una cobertura mediática mayor.

Los requerimientos propios de una puesta en escena de este tipo requieren de estar por lo menos un par de horas antes en lugar donde se realizará para ultimar detalles de iluminación, maquillaje, etc. Así nos dispusimos a hacerlo y entre el abrir y cerrar de cajas se acercaron cuatro tipos de complexiones y vestimentas distintas. Se dirigieron a mí como si fiera el responsable -cuando es producente decirlo sólo fui de invitado por ende colaboré en lo que podía- y me preguntaron ¿ustedes qué? mi reacción fue de contrariedad pues la pregunta me pareció brusca y sin mucho sentido, lo más lógico habría sido contestar ¿nosotros qué de qué? No por buscar confrontación claro está, sino por encontrar más sentido a la interrogante ¿nosotros qué hacemos aquí? ¿Nosotros quiénes somos? Un compañero que daba la espalda a la acción y sin percatarse de la peculiaridad de los sujetos que interrogaban atino a decir “va a haber una función de teatro a las seis”. Los sujetos así como llegaron se fueron sin decir más nada y en dirección opuesta a la que habían llegado.

¿Guardias del cártel del lugar? Me gustaría suponer que no, pero su actuar indica la presunción de otro de los que presenció su pregunta y aspecto, “eso me huele a la última letra del abecedario”. Junto con estos supuestos están los múltiples testimonios del modus operandi de muchos de los cárteles, donde confiesan que tienen un control casi absoluto de los movimientos que se realizan en su plaza. Quién entra, quién sale. Ellos lo saben ¿cómo? con una simple pregunta ¿ustedes qué? Ellos a presentar una obra de la cual dejo una breve muestra.







viernes, 28 de enero de 2011

Comunicado del EZLN sobre la muerte del obispo Samuel Ruiz.

COMUNICADO DEL COMITÉ CLANDESTINO REVOLUCIONARIO INDÍGENA-COMANDANCIA GENERAL DEL EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.
MÉXICO.


ENERO DEL 2011.

AL PUEBLO DE MÉXICO:

El Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional manifiesta su pesar por la muerte del Obispo Emérito Don Samuel Ruiz García.


En el EZLN militan personas con diferentes credos y sin creencia religiosa alguna, pero la estatura humana de este hombre (y la de quienes, como él, caminan del lado de los oprimidos, los despojados, los reprimidos, los despreciados), llama a nuestra palabra.


Aunque no fueron pocas ni superficiales las diferencias, desacuerdos y distancias, hoy queremos remarcar un compromiso y una trayectoria que no son sólo de un individuo, sino de toda una corriente dentro de la Iglesia Católica.


Don Samuel Ruiz García no sólo destacó en un catolicismo practicado en y con los desposeídos, con su equipo también formó toda una generación de cristianos comprometidos con esa práctica de la religión católica. No sólo se preocupó por la grave situación de miseria y marginación de los pueblos originarios de Chiapas, también trabajó, junto con heroico equipo de pastoral, por mejorar esas indignas condiciones de vida y muerte.


Lo que los gobiernos olvidaron propositivamente para cultivar la muerte, se hizo memoria de vida en la diócesis de San Cristóbal de Las Casas.

Don Samuel Ruiz García y su equipo no sólo se empeñaron en alcanzar la paz con justicia y dignidad para los indígenas de Chiapas, también arriesgaron y arriesgan su vida, libertad y bienes en ese camino truncado por la soberbia del poder político.


Incluso desde mucho antes de nuestro alzamiento en 1994, la Diócesis de San Cristóbal padeció el hostigamiento, los ataques y las calumnias del Ejército Federal y de los gobiernos estatales en turno.


Al menos desde Juan Sabines Gutiérrez (recordado por la masacre de Wolonchan en 1980) y pasando por el General Absalón Castellanos Domínguez, Patrocinio González Garrido, Elmar Setzer M., Eduardo Robledo Rincón, Julio César Ruiz Ferro (uno de los autores de la matanza de Acteal en 1997) y Roberto Albores Guillén (más conocido como “el croquetas”), los gobernadores de Chiapas hostigaron a quienes en la diócesis de San Cristóbal se opusieron a sus matanzas y al manejo del Estado como si fuera una hacienda porfirista.


Desde 1994, durante su trabajo en la Comisión Nacional de Intermediación (CONAI), en compañía de las mujeres y hombres que formaron esa instancia de paz, Don Samuel recibió presiones, hostigamientos y amenazas, incluyendo atentados contra su vida por parte del grupo paramilitar mal llamado “Paz y Justicia”.


Y siendo presidente de la CONAI Don Samuel sufrió también, en febrero de 1995, un amago de encarcelamiento.


Ernesto Zedillo Ponce de León, como parte de una estrategia de distracción (tal y como se hace ahora) para ocultar la grave crisis económica en la que él y Carlos Salinas de Gortari habían sumido al país, reactivó la guerra contra las comunidades indígenas zapatistas.


Al mismo tiempo que lanzaba una gran ofensiva militar en contra del EZLN (misma que fracasó), Zedillo atacó a la Comisión Nacional de Intermediación.

Obsesionado con la idea de acabar con Don Samuel, el entonces presidente de México, y ahora empleado de trasnacionales, aprovechó la alianza que, bajo la tutela de Carlos Salinas de Gortari y Diego Fernández de Cevallos, se había forjado entre el PRI y el PAN.


En esas fechas, en una reunión con la cúpula eclesial católica, el entonces Procurador General de la República, el panista y fanático del espiritismo y la brujería más chambones, Antonio Lozano Gracia, blandió frente a Don Samuel Ruiz García un documento con la orden de aprehensión en su contra.


Y cuentan que el procurador graduado en Ciencias Ocultas fue confrontado por los demás obispos, entre ellos Norberto Rivera, quienes salieron en la defensa del titular de la Diócesis de San Cristóbal.


La alianza PRI-PAN (a la que luego se unirían en Chiapas el PRD y el PT) en contra de la Iglesia Católica progresista no se detuvo ahí. Desde los gobiernos federal y estatal se apadrinaron ataques, calumnias y atentados en contra de los miembros de la Diócesis.


El Ejército Federal no se quedó atrás. Al mismo tiempo que financiaba, entrenaba y pertrechaba a grupos paramilitares, se promovía la especie de que la Diócesis sembraba la violencia.


La tesis de entonces (y que hoy es repetida por idiotas de la izquierda de escritorio) era que la Diócesis había formado a las bases y a los cuadros de dirección del EZLN.


Un botón de la amplia muestra de estos argumentos ridículos se dio cuando un general mostraba un libro como prueba de la liga de la Diócesis con los “transgresores de la ley”.


El título del libro incriminatorio es “El Evangelio según San Marcos”.

Hoy en día esos ataques no han cesado.


El Centro de Derechos Humanos “Fray Bartolomé de Las Casas” recibe continuamente amenazas y hostigamientos.


Además de ser haber sido fundado por Don Samuel Ruiz García y de tener una inspiración cristiana, el “Frayba” tiene como “delitos agravantes” el creer en la Integralidad e Indivisibilidad de los Derechos Humanos, el respeto a la diversidad cultural y al derecho a la Libre Determinación, la justicia integral como requisito para la paz, y el desarrollo de una cultura de diálogo, tolerancia y reconciliación, con respeto a la pluralidad cultural y religiosa.


Nada más molesto que esos principios.


Y esta molestia llega hasta el Vaticano, donde se maniobra para partir la diócesis de San Cristóbal de Las Casas en dos, de modo de diluir la alternativa en, por y con los pobres, en la acomodaticia que lava conciencias en dinero. Aprovechando el deceso de Don Samuel, se reactiva ese proyecto de control y división.


Porque allá arriba entienden que la opción por los pobres no muere con Don Samuel. Vive y actúa en todo ese sector de la Iglesia Católica que decidió ser consecuente con lo que se predica.


Mientras tanto, el equipo de pastoral, y especialmente los diáconos, ministros y catequistas (indígenas católicos de las comunidades) sufren las calumnias, insultos y ataques de los neo-amantes de la guerra. El Poder sigue añorando sus días de señorío y ven en el trabajo de la Diócesis un obstáculo para reinstaurar su régimen de horca y cuchillo.


El grotesco desfile de personajes de la vida política local y nacional frente al féretro de Don Samuel no es para honrarlo, sino para comprobar, con alivio, que ha muerto; y los medios de comunicación locales simulan lamentar lo que en realidad festinan.


Por encima de todos esos ataques y conspiraciones eclesiales, Don Samuel Ruiz García y l@s cristian@s como él, tuvieron, tienen y tendrán un lugar especial en el moreno corazón de las comunidades indígenas zapatistas.

Ahora que está de moda condenar a toda la Iglesia Católica por los crímenes, desmanes, comisiones y omisiones de algunos de sus prelados…


Ahora que el sector autodenominado “progresista” se solaza en hacer burla y escarnio de la Iglesia Católica toda…


Ahora que se alienta el ver en todo sacerdote a un pederasta en potencia o en activo…


Ahora sería bueno voltear a mirar hacia abajo y encontrar ahí a quienes, como antes Don Samuel, desafiaron y desafían al Poder.

Porque est@s cristianos creen firmemente en que la justicia debe reinar también en este mundo.


Y así lo viven, y mueren, en pensamiento, palabra y obra.


Porque si bien es cierto que hay Marciales y Onésimos en la Iglesia Católica, también hubo y hay Roncos, Ernestos, Samueles, Arturos, Raúles, Sergios, Bartolomés, Joeles, Heribertos, Raymundos, Salvadores, Santiagos, Diegos, Estelas, Victorias, y miles de religios@s y seglares que, estando del lado de la justicia y la libertad, están del lado de la vida.


En el EZLN, católicos y no católicos, creyentes y no creyentes, hoy no sólo honramos la memoria de Don Samuel Ruiz García.


También, y sobre todo, saludamos el compromiso consecuente de l@s cristian@s y creyentes que en Chiapas, en México y en el Mundo, no guardan un silencio cómplice frente a la injusticia, ni permanecen inmóviles frente a la guerra.


Se va Don Samuel, pero quedan muchas otras, muchos otros que, en y por la fe católica cristiana, luchan por un mundo terrenal más justo, más libre, más democrático, es decir, por un mundo mejor.


Salud a ellas y ellos, porque de sus desvelos también se nacerá el mañana.


¡LIBERTAD!

¡JUSTICIA!

¡DEMOCRACIA!


Desde las montañas del Sureste Mexicano.
Por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del EZLN.

Teniente Coronel Insurgente Moisés.
Subcomandante Insurgente Marcos.
México, Enero del 2011.

domingo, 12 de diciembre de 2010

La Fábula del Chango





Esta es la fábula de un hombre que quiso vivir la fantasía del bienestar en medio de la insanidad. Y aún siendo él tan insano, se metió en un lugar verde, húmedo, vivo. La fantasía siempre trastabilló porque nadie nunca puede escindirse de su propia realidad; es más, esa fantasía se quebró totalmente cuando la realidad llegó a ese lugar verde, armonioso en su fachada.
A la casa fantástica de ese hombre, llegó otro hombre que no tenía fantasía de bienestar, sino que tenía la fantasía de extender, de imponer su malestar, sus formas torcidas de vivir. Se desató entonces una lucha desigual, donde por un lado la racionalidad, la reflexión, y por otro la irracionalidad, la acción irreflexiva, la acción automática y dictada.

La fábula literaria entraña una enseñanza moral o moraleja, aunque siempre se usan animales u objetos, supongo que para lograr un distanciamiento objetivo de la historia y que su precepto moral sea más claro y efectivo. Así se hace evidente que lo que escribí no es una fábula en ese sentido, pero podría seguir siéndolo en sentido artistotélico, si planteamos la fábula como la estructuración de acciones con desenlace trágico.

Evidentemente, en la fábula narrada no hay un desenlace trágico, sólo está presente mi malestar ante la estupidez humana, la imposibilidad de resolver los conflictos interpersonales de manera conjunta y cordial, la agresividad sin sentido, la falta de responsabilidad ante los propios actos. Por ello, mi primer impulso sería aceptar que, en efecto, mi vecino tiene algún tipo de retraso mental y que simplemente es estúpido. Sin embargo, mirando con más detenimiento me di cuenta que nuestra relación y, sobre todo, su actitud cotidiana no es más que el reflejo de todo un ideario social, masivo y hegemónico. Es aquí donde vuelve la fábula, la tragedia de la vida en el capitalismo.

En este ejercicio, quisiera superar la fase simplista de la moraleja, de mi propia presunción de superioridad moral ante un tipo detestable en bastantes sentidos. Lo interesante sería precisamente llegar a ese sustrato en el que las actitudes individuales son el mecanismo en que parte de la contradicción social se reproduce y se perpetúa.

Sigamos con la fábula, pues. El personaje en cuestión se presenta a sí mismo como “el chango”. Creo que esto ya es bastante indicativo de un acto de autoreconocimiento.

Bueno, el chango se presenta también como budista. Aquí otro síntoma de la esquizofrenia de nuestro tiempo, un tipo de mirada y gesticulación agresiva que se proclama budista. Al cabo de los días, se muestra como un tipo al que le gusta enunciar sus dones, su conocimiento, su experiencia y que da muchos consejos, que se muestra amable e interesado por los problemas e intereses de uno pero sobre todo, los planes suyos y de los otros; además de ser este tipo bonachón, es también alguien que da órdenes a los demás, que se esfuerza por imponer conductas (especialmente ante varias personas, cuando es más visible), que se empodera ante las mujeres; sin embargo, otra enunciación suya es la que muestra la postura discursiva de los poderosos, que se muestran a favor de los valores humanos, de la bondad, de la filantropía, de la esencia absoluta del espíritu. El chango, poco tiempo después de decirse budista, en una reunión de vecinos nos dice que planea comprarse una pistola “porque la cosa se está poniendo muy cabrona”.
¿Acaso no Obama recibió el nobel de la paz el mismo momento en que enviaba 30 mil efectivos a Afganistán? ¿No es Calderón el que ofreció el seguro popular a todos los niños que nacieran en su gobierno, y no es él mismo quien lleva a cabo, tan implacablemente, su “guerra contra el narco”? ¿No Marcelo Ebrard gobierna la ciudad “con ángel”y expropia cientos de predios por medio de la violencia policiaca? ¿No en nuestra ciudad la publicidad vende valores humanos como la solidaridad, el compromiso con el medio ambiente, no son las televisoras las mayores impulsoras de la filantropía mientras impiden el acceso ciudadano a los medios de comunicación?

¿No es precisamente el narrador de la fábula también presa y responsable de sus propios actos e ideas? ¿En qué medida todos, yo mismo, soy responsable como ser humano, social y en cuál otra soy, somos cínicos ante lo errado de nuestras conductas cotidianas?

En otra ocasión, el chango me escribe un mensaje en el que me amenaza porque no le bajo al baño cuando orino. Me amenaza con que es la última vez que me pide que cada vez expulse el agua (no importa si se le explica que es absurdo tirar 6 litros de agua por menos del 100 ml de orina, su condicionamiento es otro). Cuando su exabrupto es evidenciado ante incluso ante él mismo, es él quien convoca a una reunión. En ella se posiciona como el mediador, como el que pacificador, como si otro y no él, fuera el agresor. Aquí encuentro otra vez una imagen clara de las prácticas del poder político e ideológico; siempre en las disputas de los pueblos autóctonos, por ejemplo, contra el gobierno (el Estado) que es siempre el agresor pero es también el que utiliza todos los medios posibles para convencer a la sociedad de que los violentos son otros, los que protestan, los que se inconforman, los que se defienden. No hay más que mirar aquellos primeros días del alzamiento zapatista en 94, o el discurso del gobierno chileno ante la resistencia mapuche, o la actitud gubernamental ante las protestas estudiantiles de 99.

O en el pesero, donde si reclamas por tu seguridad o por tu comodidad, el agresivo es uno y hasta las señoras defienden al pobre conductor.

En otro momento, el chango me explica que el Che Guevara planteó que sólo “la sociedad civil” podría transformar la realidad. Además de lo cómico de la explicación, me parece sumamente perverso el mecanismo por el que la ideología capitalista pervierte y se apropia de sus enemigos. Es decir, el Che Guevara nunca plantearía algo así porque era marxista, y en la teoría marxista (mucho menos en la leninista), no existe tal cosa como la sociedad civil. Lo que existe es la sociedad humana, dividida en clases sociales con interes opuestos; pero eso no importa, lo que implica la perversión del pensamiento del Che es hacerlo inofensivo, inocuo.

Ya en términos más literarios, me gustaría enunciar la basura literaria que se apila en el baño que comparto con el chango (otra vez, esto es bastante sintomático de sus hábitos de lectura y de sus procesos de pensamiento). Hay dos libros que me ha sorprendido mucho encontrar junto al excusado, uno de ellos es El poder del ahora, una guía para la iluminación espiritual; el otro libro asiduo al retrete común es uno de Deepak Chopra (quien es perpetrador de diarrea mental con título como Escapando de la prisión del intelecto o Creando tu mundo según la manera en que realmente quieres que sea). A este gurú, en el documental inglés Los Enemigos de la Razón, Richard Dawkins (otra perla del pensamiento reaccionario) lo cuestionó sobre uso del término “teoría cuántica”, Chopra dice que sólo lo usaba como una metáfora y no tenía nada que ver con la teoría científica sobre la energía cuántica.

Copra dice que, por ejemplo, las enfermedades pueden curarse simplemente cambiando de consciencia. Y entonces, la clase alta y media del mundo, especialmente la del primer mundo, que tiene acceso a sus patrañas, asumen que incluso aceptando que tienen problemas, simplemente si se cambia de consciencia, el problema desaparacerá. Por eso el chango opta por actuar como si nada ocurriera, como si no tuviera problemas severos de comunicación y socialización, porque si él cambia de conciencia, los problema desaparacen, o por lo menos, los problemas que él genera, ya no son suyos, puede tener tres o cuatro kilos de carne permanentemente en el refrigerador, pueden consumir todos los productos Coca Cola, puede no tener la intención de separar la basura, de limpiar su propio desperdicio, puede todos los días usar su auto, puede querer golpearse con alguien, al primer conflcito verbal, pero lo que único que importa para él mismo es que quiere "iluminarse". Como anécdota, menciono que Chopra, en su calidad de buen hombre, cobra alrededor de 75 mil dólares por conferencia y dice que tiene entre sus seguidores a Madonna y Hillary Clinton, así como lo era el difunto Michael Jackson.

Eson sus hábitos de lectura, esos libros entre otros de cocina, de artes marciales, de deportes, de periódicos como LaRazón, el Reforma, a veces La Jornada y Cancha son parte de su ideario, el que es evidentemente coprófago y contemplativo (también tiene un manual didáctico de Historia de la Pintura, que en la portada tiene a la Monalisa y a la Monroe por Warhol).

Estaría interesante hablar de sus otros hábitos, así como sería también interesante preguntarse sobre los de uno mismo, que yo me preguntara sobre los míos. Ser capaz de mirar no sólo los hábitos intelectuales, culturales, alimenticios, masculinos o femeninos y políticos sino todos y ser también capaz de transformarlos día a día, por más esfuerzo que cueste.

Y ahora finalmente, se me ocurre que de lo que de verdad quiero hablar es de una actitud de vida comprometida y revolucionaria. ¿Cuál es y debe ser entonces el sentido de la revolución?
Según yo, no puede ser individual y sólo individual, sino que tiene que ser un proceso personal y colectivo.

Porque al parecer, si no lo hacemos, la única otra opción que tenemos es ser cínicos ante nuestras propias patrañas.





viernes, 10 de diciembre de 2010

Apuntes sobre formación política y confrontación ideológica II

Ante la abrumadora perspectiva de transformación social, cabría plantearse cuáles pueden ser las aproximaciones que un pensamiento crítico revolucionario puede tener con respecto de esa transformación. Pero antes de avanzar en ese sentido, también vale la pena detenerse a mirar las falacías que se enmascaran de planteamientos críticos y renovadores.

Como he planteado con anterioridad, es fundamental comprender los preceptos que mueven cualquier enunciación sobre el mundo y sus problemas. Estos apuntes están fundados, por ejemplo, en la convicción de que el problema esencial de nuestras sociedades es un proceso totalizante llamado capitalismo. Precisamente, esta característica totalizadora del capitalismo demuestra claramente la perversidad de los planteamientos que dicen que el problema de la sociedad occidental es cultural, de perspectivas, ideológico, político o incluso moral.

Al respecto, aun desde el discurso de los máximos adalides del capitalismo (Friedman, Thurow, Greespan), se acepta que una de los requisitos para el éxito del capitalismo es la apertura de mercados. Es decir, no importan las características originarias de las sociedades del mundo, ni sus modos de producción; lo que se sostiene es que la apertura de mercados traerá bienestar a las sociedades. Otra de las convicciones de esos hombres es que la apertura de mercados traerá consigo la apertura democrática; en este punto también es evidente la cualidad totalizadora del capitalismo, ya que en todo caso se hace referencia a la democracia representativa, parlamentaria y pluripartidista, negando tácitamente otras formas de organización como la democracia participativa, comunitaria y popular.

En otros términos, los defensores del capitalismo, cuando enuncian que para lograr la transformación social deben respetarse las diferencias culturales, debe empoderarse a la sociedad, debe buscarse una renovación moral, se olvidan de las afirmaciones que hacen los propios orquestadores de las políticas financieras globales.

Cómo podrían respetarse las diferencias culturales de los pueblos, si para lograr la apertura económica de las sociedades deben establecerse relaciones de dependencia, subordinación, o incluso en términos del mercado, se establecen competencias desleales entre los capitalistas de los países industrializados y la burguesía de los países en desarrollo.

Cómo podría lograrse la renovación moral de una sociedad si las condiciones de vida son cada día más dificultosas, si la clase media se encuentra en permanente riesgo de proletarización, si la clase política de cualquier país está absolutamente corrompida y subordinada a los intereses de los grandes empresarios.

Siguiendo en este sentido, podemos, por ejemplo, abordar el tema del cambio climático desde la perspectiva de gente como Al Gore (exvicepresidente de EU), Nick Stern (exvicepresidente del Banco Mundial) o José María Figueres (expresidente de Costa Rica). Según el punto de vista de estos personajes, el asunto del calentamiento global es un problema en sí mismo -una externalidad económica, en palabras de Stern-, y no la consecuencia de un proceso civilizatorio depredador fundado en la reproducción y acumulación del capital, del dinero, de la propiedad de la tierra, a toda costa.

Y entonces, las propuestas que plantean están concebidas para evitar el cambio climático, o por lo menos, para retardar el calentamiento global, pero de ninguna manera tienen la remota intención de transformar el sistema mismo que lo ha originado, y que además ha generado enormes desigualdades sociales de generación en generación. Es decir, según ellos, lo que debe hacerse es aprovechar este asunto para generar nuevos mercados, nuevas fuentes de empleos, nuevos nichos de inversión, nuevas tecnologías que generen ganancia y nuevas políticas públicas para el cobro de impuestos por usar tecnologías contaminantes y que a la vez estimulen el uso de energías limpias.

José María Figueres llega al obsceno extremo de plantear esta “nueva revolución industrial”, este nuevo desarrollo sustentable, que continúe generando ganancias, como lo ética y moralmente correcto. No entiende que lo único que plantea es mantener las condiciones materiales que posibiliten la continuación del modo de producción capitalista. Y tampoco entiende que su ética y su moralidad no tienen como objetivo terminar con las clases sociales, con la desigualdad, con la subyugación de millones de vidas, no concibe si quiera la posibilidad de terminar con el sistema que cosifica la vida de la mayoría, reduciendo su existencia a la mera reproductibilidad, mientras que un exclusivo sector privilegiado goza de condiciones de vida lujosas, de un ocio exacerbado y sobre todo, de un poder inmenso para la toma de decisiones políticas y económicas que determinan el desarrollo de la sociedad.

Al Gore, por otra parte, también ha encabezado la lucha contra el cambio climático y poco a poco las verdaderas razones para esta lucha han quedado expuestas. El planteamiento es el mismo, hacer más negocios con un problema que los negocios de la industria han generado. Al Gore es dueño de un par de empresas dedicadas a la creación de equipo que hace más eficiente el uso de energía eléctrica, celdas solares y baños secos, además de ser asesor de google y apple en desarrollo de tecnología sustentable; este hombre también es el principal impulsor del mercado de carbono, que significa la privatización del aire, ya que plantea el intercambio de estímulos económicos por la conservaciones de bosques; en otras palabras, se plantea sobre todo dar incentivos económicos a empresas madereras para que talen menos, al mismo tiempo que se plantea la conservación de bosques a costa de expulsar a las pequeñas comunidades que ahí habitan y que generalemente son las menos responsables de la depredación de esos bosques.

Este ejercicio argumentativo, lo aplico a los ideólogos del capitalismo, pero pienso que debemos aplicar una crítica severa a nuestros propios juicios y a los de otros con los que convivimos. Debemos criticar las falacias del sistema para aplacar nuestro malestar pero también tenemos ante nosotros el deber de comunicar y convencer a otros, pero sobre todo utilizar nuestros argumentos para cohesionarnos y, en primer instancia, transformarnos y actuar localmente, en un pequeño ámbito -sí en una revolución cotidiana pero que tenga la perspectiva, paralela o futura, de volverse comunitaria-.

Es claro que el desarrollo de la ideología del capitalismo verde y bueno seguirá y será muy difícil incidir en él. Pero me parece importante desentrañar su mentira para plantearnos lo que sí podemos hacer. Creo que lo que positivamente podemos hacer es incertarnos en procesos colectivos que impliquen maneras distintas de pensar, de vivir y de producir. Es evidente que el conocimiento es fundamental para la transformación de la conciencia y el quehacer, pero me parece difícil que la insersión en procesos comunitarios se lleve a cabo a través de la sola posesión de información. Pienso que es más útil el conocimiento científicio y tecnológico como una herramienta que nos permita intercambiar trabajo por trabajo de manera directa y justa.

En un breve enunciado, me atrevo a asegurar que nuestra formación debe enforcarse en erradicar y evitar la división entre el trabajo intelectual y el trabajo manual en nosotros mismos. Que seamos capaces de insertarnos en procesos sociales no solamente a través de la teoría -sin soslayarla de ninguna manera-, pero también siendo capaces de aportar trabajo especializado para resolver problemas materiales concretos relacionados con las necesidades vitales nuestras y de otros.

martes, 7 de diciembre de 2010

Lluvia y otras cosas en Caracas

Ahora lo importante es el temporal, en Caracas y en buena parte del territorio nacional no deja de llover, lo que ha modificado la dinámica política y social en general, los Consejos Comunales intentan dar respuesta y solución a las problemáticas de la gente de los barrios. Ayer tuve la oportunidad de subir al cerro, por primera vez y en los ya mencionados cuatros meses de estancia no había tenido dicha oportunidad. Fue con Pedro que pude estar en su barrio, con su gente, en el albergue donde se queda su cuñada.

Salimos del metro Mamera, tampoco había ido yo hacia esa dirección de la ciudad, por la línea dos, más adelante de La Paz que es mi barrio, la famosa Parroquia de la Vega, que se disputa organización y tradición política con parroquias como el 23 de Enero.

Pedro me dijo, mira toda esta mierda, mira, no puede ser, yo crecí en esta mierda y no quiero que mi hijo –al que traía en brazos- crezca en esta mierda. Yo no pondría dichos calificativos al lugar, sin embargo sí era hediendo, en decadencia. Agregó, esto no es de ahora, de las lluvias, esta situación lleva años, yo crecí aquí en este barrio y ahora quiero hacer algo por mi hijo, o ¿es que estamos destinados a vivir siempre así? Mientras esto subíamos por las escaleras de cemento que conducen entre callejones a casas y más casas.

¿Ustedes a qué le llaman ranchitos? Pregunté, la esposa de Pedro, Cindy, se me quedó mirando con gesto de este tipo no sabe nada, ni dónde está. Ella tomó la palabra, ranchitos son esas casas que no tiene न bloque, que están hechas de aluminio o de madera. Al pasar por los angostos pasillos de la primera sección del barrio de mamera, mucha gente nos saludaba en especial al “catire”, a Estaban, el hijo de Pedro de apenas año y medio de nacido.

¿Por qué decidiste involúcrate en el Consejo Comunal? La verdad es que no lo tengo tan claro, sólo recuerdo que mi mamá estaba pegando la convocatoria en la pared de la casa y dije creo que sería bueno para ver si el gobierno responde y la verdad que sí lo hizo, metimos un proyecto cultural y nos apoyaron, nos dieron la plata y nosotros trabajamos con la gente, en talleres de expresión artística y a los chamos que se sumaban, que no fue fácil por cierto, les decíamos aquí está la plata entre todos vamos a ver qué hacemos con ella. Así desarrollados diez actividades diferentes.

Para esto nos sirvió mucho Pedro, porque él trabajaba en el Ministerio de la Cultura y nos daba recomendaciones de qué poner en el proyecto y qué quitar, aun así cuando recibieron el proyecto nos felicitaron, porque era el segundo proyecto que se metía de cultura, todos los consejos comunales meten proyectos por lo regular de vivienda. Eso fue en el 2007, recién estrenada la ley de Consejos Comunales.

¿Qué sientes al trabajar en el Consejo Comunal? Es algo muy agradable poder hacer cosas por la gente de tu parroquia, invitarlos a que se involucren, al principio fue difícil, porque la gente no está acostumbrada a participar. Me sentí muy satisfecha al trabajar con los chamos del barrio y poder entregar la cuentas claras, porque eso sí éramos muy claros con la plata. Después me embaracé y ya no continué, bueno sí pero de manera distinta, pero ahora mi hermana, esa que está allá, que por cierto se está quedando en este albergue ella continúa con el trabajo y yo bueno ahora con el niño es un poco más difícil pero aquí estoy y quiero agarrar el ritmo otra vez.