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viernes, 19 de agosto de 2011

Narcotráfico y psicosis

Como espectadores – por fortuna lejanos, quizá no por mucho tiempo – de esta lucha contra el narcotráfico los ciudadanos de ciertos centros urbanos de México comenzamos a vivir una especia de psicosis proveniente de la sensación que al respecto generan en nosotros los medios de comunicación. Es noticia diaria el levantón de personas en Chihuahua, la ejecución de más de una decena en Durango, descabezados en Tamaulipas y el incremento de cuarenta a cincuenta mil muertos en cinco años de gobierno de Felipe Calderón.

Los monopolios televisivos aunque se aferren a su formato de basura televisiva, donde se muestra en horario estelar a payasos, nalgonas, chichonas y gente común y corriente que acude a la televisión por un pedazo de fama en el malestar insomne por alcanzar un sentido de vida y salir de la miseria en la que vive. Aun así la realidad, como siempre, está allí afuera, aunque para ciertos sectores de la población sea cada vez más difícil verla porque el miedo los mantiene en su casa, porque si no son sicarios, son militares o policías federales, que son lo mismo, quienes acosan sus poblaciones. Quedando entre el fuego cruzado miles de ciudadanos de diversa índoles, desde los comuneros de Cherán, pasando por los sectores marginales de las ciudades fronterizas, hasta llegar a las montañas de Chihuahua donde importantes grupos de tarahumaras se suman a los 120 mil desplazados de esta guerra que no quiere ser llamada por su nombre ni criticada en su estrategia.

Por ello el sentimiento de confusión y zozobra, porque no se alcanza a ver el fin, ni a comprender el principio de esta problemática: intereses personales, fortalecer a un cártel, negocios relacionados a la venta de armas, lavado de dinero en los más grandes e importantes bancos del mundo.

Las bolsas se desploman y roban los recursos naturales

Quienes se organizan para defender los recursos naturales son reprimidos primero en silencio por el estado paralelo dibujado en el crimen organizado, para después ser sofocados por el estado en su ya compartida tarea de monopolio de la violencia, dando así paso a las grandes mineras, petroleras, hidráulicas y banqueros a que hagan su trabajo en país de tranquilidad financiera.

Qué ingenuos hemos sido, si la mano del mercado y del imperio siempre ha estado allí dirigiéndolo todo. Construyendo al maniquí en turno, quien intenta hacernos creer que el problema es externo y hasta alza la voz para exigir (sic) que se pare el flujo de armas hacia el país. Y el vecino del norte que sabe construir dictadores y encontrarlos escondidos en coladeras o en la plácida comodidad de su casa, sabe a quién congelarle sus cuentas bancarias para hacerle una guerra más placentera y a quien dejarlas intactas para que la simulación de guerra continúe, dejando a su paso daños colaterales, sean cincuenta mil muertos o millones de dólares.

miércoles, 13 de abril de 2011

Algunas ideas para los hombres sin imaginación

Es muy cierto que para enterarse de lo que pasa en el mundo político basta con ver los periódicos -no entraré aquí en una discusión que ha tratado ya en otras ocasiones sobre los medios de comunicación-.

La semana pasada casi la totalidad de las capitales de las entidades federativas en México salieron a marchar en repudio a la violencia que afecta al país, no fue como aquella marcha de ha cinco años atrás convocada por los medios de comunicación que comenzaron a sentir que los secuestros y las extorciones tocaban a la puerta de las clases medias y altas y por ello aceptaron que el país estaba sumamente afectado por el problema de la delincuencia organizada. No, esta marcha fue convocada por un periodista, por un civil que victima (in)directa de la violencia de esta nación que ya carga cuarenta mil muertos a cuestas decidió hacer un llamado a la clase gobernante y a la ciudadanía para que se movilice. El argumento fue “ya estamos hasta la madre”. En efecto ya estamos hasta la madre y no sólo de la violencia producto del narcotráfico sino de una serie de acosos y molestias constantes: la precarización del trabajo, la reducción del presupuesto a la educación pública, a la cultura, de los monopolios que se declaran en franca beligerancia por seguir ofertando los servicios más caros de la región en telecomunicaciones, de que no exista impartición de justicia, del vaciamiento de la política, convertida en basura publicitaria trianualmente. El Senado de la República inaugura un edificio inteligente (sic) para que los señores legisladores (sic) trabajen de manera más cómoda y hagan de su recinto de palabrería hueca un lugar confortable, con lujos y comodidades innecesarias. Por el otro lado las comunidades de variados puntos del país se defienden con lo que pueden del ataque de las multinacionales que intenta robarles sus recursos naturales, desplazándolos y afectándoles la vida cotidiana, destruyendo culturas, pasando por encima de cualquiera y cualquier cosa. Pemex abre contratos de riesgos, donde si el negocio resulta los beneficiarios son los empresarios, si no se haya petróleo el Estado mexicano asume las consecuencia, y por el Estado mexicano debe entenderse la sociedad que trabaja de manera formal y paga impuestos.

Como se dijo ya tiempo atrás el sistema capitalista socializa los costos y privatiza las ganancias.

Allí hay ideas para todos, para reflexionar acerca de ellas, pero en efecto nosotros conocemos y padecemos estas problemáticas y encontramos la forma de luchar contra ellas, de darles la vuelta y sufrirlas lo menos posible, porque así es la cultura de la resistencia, imaginativa.

Pero hay una persona en especial que carece de imagigación o como se ha dicho la tiene sólo para la violencia: Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, conocido en otros lares como Felipillo Santo hombre de poca imaginación y doble moral.

Valdría la pena darle algunas ideas a este hombre estresado por el ejercicio del poder. Pero como se ha dicho que la política es materia de conocedores y expertos (súpersic) las ideas no vendrían entonces de este modesto bloguero reventado, sino de otro “hombre de Estado” el ex presidente de Brasil quien para que los ecos de las recomendaciones no se escucharan desde el maligno y descarriado sur llegó hasta las costas de México a darle algunas ideas a Felipillo Santo.

Luis Ignacio Lula da Silva declaró ayer ante empresarios en el antes paradisiaco puerto de Acapulco –lugar de cañaverales en náhuatl- que: “la violencia en México es por falta de atención a los pobres” y quizá algo más profundo, igualmente sabido, no por aquellos carentes de imaginación, que la lucha contra la pobreza es cuestión de decisión política más que de cálculos económicos.

En efecto reconozco que la vía capitalista con rostro humano como la que se aplica en Brasil no es la salida definitiva a la catástrofe mundial pero ante el panorama de sacar a 28 millones de personas de la pobreza extrema y elevar a 36 millones a la clase media o llevar a cuarenta mil personas a la muerte y observar que “entre 2006 y 2008 la pobreza extrema se duplicó: del 2 al 4 por ciento de la población mexicana (personas que sobreviven con menos de 1.25 dólares diarios, algo así como 16 pesos al tipo de cambio actual), y de 4.8 a 8.2 por ciento entre aquellos que viven con menos de 2 dólares por día (alrededor de 26 pesos).” Hay una gran diferencia, no sólo de voluntad política sino de visión de país, de imaginación para gobernar y ver por la mayoría del país y no sólo por sus grupos de poder, y vaya si éstos son varios, entre monopolios, clase política y narcos estamos ya hasta la madre.

viernes, 8 de abril de 2011

El México de los caudillos

A principios del siglo antepasado a México se le catalogaba como nación de caudillos en un territorio tan basto y por lo general poco poblado en el norte, personajes con intensión política y premisa militar emprendían en regiones bastas su mandato. Los caudillos son del tiempo de la revolución, personas que lucharon por defender una zona que consideraban casi de propiedad personal. México para dejar de ser un país atrasado debió frenar estos liderazgos desde el centro y buscar una unidad política y nacional. Con el paso del tiempo esto pasó a ser centralismo, a que todas las decisiones pasaran por el conocimiento y mandatado del presidente. Sin embargo desde la nefasta guerra en contra del narcotráfico emprendida por el espurio presidente de México han surgido en el panorama nacional una serie de personajes –de los que se tiene conocimiento por medio de entrevistas- que han decidido enfrentar a los narcotraficantes desde su trinchera territorial, enfrentándolos casi con sus propios medios y bajo el mandato de sus propios móviles, sean estos de estricto orden militar como en el caso general brigadier Carlos Bibiano Villa Castillo o de orden político como en el del alcalde de García, Nuevo León Jaime Rodríguez Calderón.

Ambos dan un panorama muy personal de lo que significa la lucha contra el narcotráfico desde sus trincheras y del porqué hay que dar dicho enfrentamiento. La entrevista periodística en este sentido arroja una luz brillante sobre el pensamiento de estos y otros personajes que se muestran como caudillos modernos enfrascados en una batalla incierta pero en la cual se empeñan de manera personal para salvaguardar la integridad de la población civil que se encuentra entre fuegos cruzados.

Mi padre el ejército

El general brigadier Villa Castillo entró en la escena político mediática por sus declaraciones en entrevista para La Jornada, diario que tituló la entrevista realizada a este hijo del ejército como: Si agarro a un zeta lo mato; ¿para qué interrogarlo? La confusión y los criterios para la evaluación de esta declaración considero que se mueven en esferas distintas, pues mientras los autodenominados defensores de los derechos humanos en México pusieron el grito en el cielo por la mencionada declaración, no hacen nada por criticar al presidente de la república, quien es en última instancia responsable de toda actividad castrense en el país. Mientras el titular del ejecutivo llama a una guerra contra el narcotráfico y saca al ejército a las calles, los medios y los ya mencionados defensores de los derechos humanos se sorprendan al escuchar lo que es normal en la lógica de una guerra: hay que matar al enemigo. Bajo la racionalidad militar Villa Castillo no hace más que obedecer órdenes para eso –y para matar- ha sido entrenado. El ejército es su vida, su familia, lo es todo, por ello no se vendería al narco y por eso emprende la lucha con el fin último de ganarla, sin importar las balas, digo, bajas en el camino. Los civiles envueltos en otra lógica muy distinta pero no menos irracional se sorprenden y espantan al escuchar que si en efecto Villa Castillo ve un Zeta lo mata, los periodistas le preguntan por qué, a lo que él con franqueza contesta que ellos no tiran flores.

Dios ha sido muy generoso conmigo. Me ha permitido seguir aquí

Por su parte el Alcalde de García, Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón dice que los zetas lo quieren matar porque él no se hace pendejo, no va a quedarse en su casa, encerrado en cuatro paredes aunque ya pesan sobre su persona dos atentados, después de los cuales se muestra mucho más sensible y confiesa que antes en su vida había llorado si acaso cinco veces ahora han sido más de veinte en el último mes. No se queda en casa o en su oficina porque su trabajo es estar en la calle, cercano a sus representados, quienes por cierto oran por él y por su amenazada integridad।

Vive bajo constante amenaza y preocupado más que por su muerte por el porvenir de su esposa y de sus hijas. Sabe que la muerte lo persigue pues los Zetas lo tienen amenazado, se traslada en camioneta blindada y con una escolta de quince ex militares, a quienes dice querer como a sus hijos, no los ha dejado solos ni en enfrentamientos y aseguro haber dicho en el último atentado o nos vamos todos o nos quedamos todos.

***

Ambos personajes despidieron a grandes contingentes policiacos cuando llegaron al cargo en la entidad, ambos pareciera que defienden la plaza con arrojo y entrega, cosa que no se hace desde el gobierno federal, el cual está coludido con el narcotráfico. Así el panorama en un futuro no muy lejano no debe sorprendernos que nuevos caudillos se repartan el territorio nacional, sean estos de origen militar, político, empresarial o como ya es práctica hoy día provenientes del narcotráfico.


jueves, 17 de diciembre de 2009

Muere el Jefe de jefes en violenta operación en Cuernavaca*

Las felicitaciones por la muerte, no la captura, del Jefe de jefes Arturo Beltran Leyva, al gobierno mexicano no se han hecho esperar y claro una de las primeras fue la de los Estados Unidos. País que domina el mundo a base de fuerza, no de la razón, país que ha infundido terror en todas las latitudes del mundo.
Muchas voces han sido las que han denominado la lucha contra el narcotráfico como guerra, sin embargo hasta en la guerra existen garantías, garantías que todos los días son violadas por el ejército mexicano en su por momentos falso afán de controlar a las organizaciones narcotraficantes. Las violaciones a los derechos humanos por parte del ejercito fueron hace menos de un mes denunciadas por Amnistía Internacional, a lo que el autodenominado presidente de México contestó que esta lucha no se ganaría con palabras, sino con hechos, hechos que ya vemos significa muerte. Con esto defendió y dio carpetazo al asunto, no más críticas al modo violento que se ha utilizado en el país desde su entrada fraudulenta para resolver todo tipo de conflictos, sean de narcotráfico, de descontento social o de la índole que sean. Los ejemplos sobran, lo preocupante es que la sociedad parece no reparar en el hecho, la policía y el ejército está en todo el país, para resolver a su modo los conflictos sociales de México. Y en más de una ocasión he hablado y sé que el lector también lo ha hecho, con un policía y el resultado es el mismo, es como hablar con una pared dónde la lógica y la razón llegan a existir, pero no pueden faltar a su máxima “sólo obedezco órdenes”.
Basta observar el siguiente videoreportaje de El Universal sobre la captura del Jefe de jefes en Cuernavaca Morelos, para entender que no fue una persecución cotidiana, centenas de policías, militares y marinos para acribillar a un exitoso empresario de la droga. El departamento al igual que los cuerpos se observan totalmente acribillados. Por ello es felicitado el presidente, no por desarticular a la banda o congelar sus recursos, sugerencia casi diaria de especialistas en el tema, pues como se ha visto aunque caigan los grandes, el Jefe de jefes, la estructura cada impasiblemente intacta.


* Practicando el cabeceo amarillista











Aquí los Cadetes de Linares cantando el corrido de "el botas blancas" en la película "Poder sin límite". Por cierto que algunos de los integrantes de este grupos de música norteña se encuentran bajo arriago ya que estaban amenizando una posada en Tepoztlan, Morelos a la que acudieron varios personajes del Cartel de Sinaloa.