miércoles, 13 de abril de 2011

Algunas ideas para los hombres sin imaginación

Es muy cierto que para enterarse de lo que pasa en el mundo político basta con ver los periódicos -no entraré aquí en una discusión que ha tratado ya en otras ocasiones sobre los medios de comunicación-.

La semana pasada casi la totalidad de las capitales de las entidades federativas en México salieron a marchar en repudio a la violencia que afecta al país, no fue como aquella marcha de ha cinco años atrás convocada por los medios de comunicación que comenzaron a sentir que los secuestros y las extorciones tocaban a la puerta de las clases medias y altas y por ello aceptaron que el país estaba sumamente afectado por el problema de la delincuencia organizada. No, esta marcha fue convocada por un periodista, por un civil que victima (in)directa de la violencia de esta nación que ya carga cuarenta mil muertos a cuestas decidió hacer un llamado a la clase gobernante y a la ciudadanía para que se movilice. El argumento fue “ya estamos hasta la madre”. En efecto ya estamos hasta la madre y no sólo de la violencia producto del narcotráfico sino de una serie de acosos y molestias constantes: la precarización del trabajo, la reducción del presupuesto a la educación pública, a la cultura, de los monopolios que se declaran en franca beligerancia por seguir ofertando los servicios más caros de la región en telecomunicaciones, de que no exista impartición de justicia, del vaciamiento de la política, convertida en basura publicitaria trianualmente. El Senado de la República inaugura un edificio inteligente (sic) para que los señores legisladores (sic) trabajen de manera más cómoda y hagan de su recinto de palabrería hueca un lugar confortable, con lujos y comodidades innecesarias. Por el otro lado las comunidades de variados puntos del país se defienden con lo que pueden del ataque de las multinacionales que intenta robarles sus recursos naturales, desplazándolos y afectándoles la vida cotidiana, destruyendo culturas, pasando por encima de cualquiera y cualquier cosa. Pemex abre contratos de riesgos, donde si el negocio resulta los beneficiarios son los empresarios, si no se haya petróleo el Estado mexicano asume las consecuencia, y por el Estado mexicano debe entenderse la sociedad que trabaja de manera formal y paga impuestos.

Como se dijo ya tiempo atrás el sistema capitalista socializa los costos y privatiza las ganancias.

Allí hay ideas para todos, para reflexionar acerca de ellas, pero en efecto nosotros conocemos y padecemos estas problemáticas y encontramos la forma de luchar contra ellas, de darles la vuelta y sufrirlas lo menos posible, porque así es la cultura de la resistencia, imaginativa.

Pero hay una persona en especial que carece de imagigación o como se ha dicho la tiene sólo para la violencia: Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, conocido en otros lares como Felipillo Santo hombre de poca imaginación y doble moral.

Valdría la pena darle algunas ideas a este hombre estresado por el ejercicio del poder. Pero como se ha dicho que la política es materia de conocedores y expertos (súpersic) las ideas no vendrían entonces de este modesto bloguero reventado, sino de otro “hombre de Estado” el ex presidente de Brasil quien para que los ecos de las recomendaciones no se escucharan desde el maligno y descarriado sur llegó hasta las costas de México a darle algunas ideas a Felipillo Santo.

Luis Ignacio Lula da Silva declaró ayer ante empresarios en el antes paradisiaco puerto de Acapulco –lugar de cañaverales en náhuatl- que: “la violencia en México es por falta de atención a los pobres” y quizá algo más profundo, igualmente sabido, no por aquellos carentes de imaginación, que la lucha contra la pobreza es cuestión de decisión política más que de cálculos económicos.

En efecto reconozco que la vía capitalista con rostro humano como la que se aplica en Brasil no es la salida definitiva a la catástrofe mundial pero ante el panorama de sacar a 28 millones de personas de la pobreza extrema y elevar a 36 millones a la clase media o llevar a cuarenta mil personas a la muerte y observar que “entre 2006 y 2008 la pobreza extrema se duplicó: del 2 al 4 por ciento de la población mexicana (personas que sobreviven con menos de 1.25 dólares diarios, algo así como 16 pesos al tipo de cambio actual), y de 4.8 a 8.2 por ciento entre aquellos que viven con menos de 2 dólares por día (alrededor de 26 pesos).” Hay una gran diferencia, no sólo de voluntad política sino de visión de país, de imaginación para gobernar y ver por la mayoría del país y no sólo por sus grupos de poder, y vaya si éstos son varios, entre monopolios, clase política y narcos estamos ya hasta la madre.

viernes, 8 de abril de 2011

El México de los caudillos

A principios del siglo antepasado a México se le catalogaba como nación de caudillos en un territorio tan basto y por lo general poco poblado en el norte, personajes con intensión política y premisa militar emprendían en regiones bastas su mandato. Los caudillos son del tiempo de la revolución, personas que lucharon por defender una zona que consideraban casi de propiedad personal. México para dejar de ser un país atrasado debió frenar estos liderazgos desde el centro y buscar una unidad política y nacional. Con el paso del tiempo esto pasó a ser centralismo, a que todas las decisiones pasaran por el conocimiento y mandatado del presidente. Sin embargo desde la nefasta guerra en contra del narcotráfico emprendida por el espurio presidente de México han surgido en el panorama nacional una serie de personajes –de los que se tiene conocimiento por medio de entrevistas- que han decidido enfrentar a los narcotraficantes desde su trinchera territorial, enfrentándolos casi con sus propios medios y bajo el mandato de sus propios móviles, sean estos de estricto orden militar como en el caso general brigadier Carlos Bibiano Villa Castillo o de orden político como en el del alcalde de García, Nuevo León Jaime Rodríguez Calderón.

Ambos dan un panorama muy personal de lo que significa la lucha contra el narcotráfico desde sus trincheras y del porqué hay que dar dicho enfrentamiento. La entrevista periodística en este sentido arroja una luz brillante sobre el pensamiento de estos y otros personajes que se muestran como caudillos modernos enfrascados en una batalla incierta pero en la cual se empeñan de manera personal para salvaguardar la integridad de la población civil que se encuentra entre fuegos cruzados.

Mi padre el ejército

El general brigadier Villa Castillo entró en la escena político mediática por sus declaraciones en entrevista para La Jornada, diario que tituló la entrevista realizada a este hijo del ejército como: Si agarro a un zeta lo mato; ¿para qué interrogarlo? La confusión y los criterios para la evaluación de esta declaración considero que se mueven en esferas distintas, pues mientras los autodenominados defensores de los derechos humanos en México pusieron el grito en el cielo por la mencionada declaración, no hacen nada por criticar al presidente de la república, quien es en última instancia responsable de toda actividad castrense en el país. Mientras el titular del ejecutivo llama a una guerra contra el narcotráfico y saca al ejército a las calles, los medios y los ya mencionados defensores de los derechos humanos se sorprendan al escuchar lo que es normal en la lógica de una guerra: hay que matar al enemigo. Bajo la racionalidad militar Villa Castillo no hace más que obedecer órdenes para eso –y para matar- ha sido entrenado. El ejército es su vida, su familia, lo es todo, por ello no se vendería al narco y por eso emprende la lucha con el fin último de ganarla, sin importar las balas, digo, bajas en el camino. Los civiles envueltos en otra lógica muy distinta pero no menos irracional se sorprenden y espantan al escuchar que si en efecto Villa Castillo ve un Zeta lo mata, los periodistas le preguntan por qué, a lo que él con franqueza contesta que ellos no tiran flores.

Dios ha sido muy generoso conmigo. Me ha permitido seguir aquí

Por su parte el Alcalde de García, Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón dice que los zetas lo quieren matar porque él no se hace pendejo, no va a quedarse en su casa, encerrado en cuatro paredes aunque ya pesan sobre su persona dos atentados, después de los cuales se muestra mucho más sensible y confiesa que antes en su vida había llorado si acaso cinco veces ahora han sido más de veinte en el último mes. No se queda en casa o en su oficina porque su trabajo es estar en la calle, cercano a sus representados, quienes por cierto oran por él y por su amenazada integridad।

Vive bajo constante amenaza y preocupado más que por su muerte por el porvenir de su esposa y de sus hijas. Sabe que la muerte lo persigue pues los Zetas lo tienen amenazado, se traslada en camioneta blindada y con una escolta de quince ex militares, a quienes dice querer como a sus hijos, no los ha dejado solos ni en enfrentamientos y aseguro haber dicho en el último atentado o nos vamos todos o nos quedamos todos.

***

Ambos personajes despidieron a grandes contingentes policiacos cuando llegaron al cargo en la entidad, ambos pareciera que defienden la plaza con arrojo y entrega, cosa que no se hace desde el gobierno federal, el cual está coludido con el narcotráfico. Así el panorama en un futuro no muy lejano no debe sorprendernos que nuevos caudillos se repartan el territorio nacional, sean estos de origen militar, político, empresarial o como ya es práctica hoy día provenientes del narcotráfico.


sábado, 19 de marzo de 2011

El pueblo libio entre el régimen interno y el externo

Comienzo por confesar un gran desconocimiento del mundo árabe, se sabe como lugar común que es una zona llena de petróleo y que por lo mismo los intereses de los Estados Unidos siempre han estado al pendiente para controlar la producción de dichos hidrocarburos. Hoy en por la mañana la mayoría de los diarios nacionales e internacionales hacen referencia a que la ONU (léase los poderosos y los auto denominados policías del mundo) ha resuelto el ataque al Libia para proteger a la población civil de una aplastante reacción de Gadafi, la intervención no dice que también será a la larga aplastante de población civil pues está comprobado que en cualquier guerra mueren civiles, y más si dicha acción bélica está comanda por los Estados Unidos los principales violadores de derechos humanos en el mundo, las imágenes de presos de guerra árabes amarrados como perros o amontonados desnudos en el suelo son sólo ejemplos de la guerra en Afganistán, pero hay también ejemplo de helicópteros de ocupantes disparando contra población civil, mientras de fondo suenan risas. No hubo armas de destrucción masiva en Irak, pero sí ocupación, muertos y control de energéticos. Los poderosos del mundo mueven sus piezas a placer, hoy me sirves mañana no, hoy eres un aliado, mañana un dictador. Las fotos de Gadafi con Aznar, Berlusconi y otros recorren los fotoreportajes de los medios. Se dice en estos también que en Libia están las mayores reservas probadas de petróleo del continente africano.

Que si Gadafi fue un nacionalista y estableció un tipo de modelo socialista en su país después haber derrotado una dictadura monárquica, se sabe también por la coyuntura. La máxima autoridad de toda nación es su pueblo, ¿por qué se levantó el pueblo libio? Es cuestión aun no muy clara, porque se dejó llevar por el clamor derroquista de su fronteras, Egipto y Túnez, o ¿porque en efecto los fabricantes de golpes de Estado adiestraron y aconsejaron a la población? Esas incógnitas escapan a cualquier tipo de supuesto por ahora pero son dos líneas ampliamente factibles.

Lo cierto es que autoridad máxima de este mundo no debe ser el intervencionismo hegemónico, la ONU decide que invadir Libia es justo y justificable (sic) y entonces se lanza al ataque, a proteger a la población civil, pero detrás de los recursos petroleros de la nación también van. Libia principal fuente de petróleo para la Unión Europea es atacada por sus socios comerciales, a la cabeza Francia que el interior de sus fronteras discrimina, persigue e intenta expulsar a la población africana. Gadafi llevaba tiempo vendiendo petróleo a naciones en creciente desarrollo y por lo mismo confrontadas a las naciones del modelo bélico hegemónico, según una nota del diario electrónico de opinión Rebelión “Gadafi dijo explícitamente: No confiamos en sus firmas, han estado conspirando contra nosotros… Nuestros contratos de petróleo van a ser para firmas rusas, chinas e indias.” La causa principal de la invasión es clara, el control del petróleo. En otro artículo aparecido en el mismo sitio web y escrito por otro latinoamericano –el venezolano Luis Brito García- ésta describe el camino para que una nación sea invadida, junta las razones con proverbios de origen libio. Defender la autonomía nacional y los recursos naturales son dos amplios motivos para que las superpotencias hambrientas de energéticos emprendan incursiones de salvación humanitaria (sic), rápidamente se les olvida aquello de es un hijo de puta pero es nuestro hijo de puta”. Mientras el gobierno es funcional al sistema no se habla de él, no hay dictadura, sólo silencio, cuando ya no lo es, entonces aparecen las dictaduras, el asistencialismo invasor. Si el pueblo libio desea un cambio que sea él quien decida la ruta del mismo, que la organización popular mande por encima de las naciones invasoras.

Sobre los proverbios libios y los motivos de invasión que cita Brito García:

1. Cuídate de la malignidad de aquél a quien favoreces, reza el proverbio libio. La primera condición que debe cumplir hoy un país para ser invadido es tener hidrocarburos o ser zona de paso de éstos.

2. Cuando el ganado cae, lucen los cuchillos, advierte el refrán libio. La segunda condición para que un país sea invadido es que asuma el control de sus recursos naturales.

3. Quien no ayuda a su familia, no ayuda a nadie, enseña el proverbio libio. La tercera condición para ser invadido es apoyarse en las bases populares y redistribuir la riqueza social.

4. Una mano sola no aplaude, reflexiona el aforismo libio. La cuarta condición para ser invadido es predicar la integración del Tercer Mundo.

5. Demasiados capitanes hunden el barco, reza el dicho libio. La quinta condición para ser invadido es que los agresores dividan para imperar.

6. Quien replica al león, tiene mal aliento, advierte el proverbio libio. La sexta condición para ser invadido es ser demonizado por las agencias internacionales.

7. No busques el placer en la desgracia de otro, aconseja la máxima libia. La séptima condición para ser invadido es ser falsificado por la desinformación.

8. La carga compartida pesa menos que una pluma, reza el apotegma libio. Cuando veas un país del Tercer Mundo arder bajo la agresión imperial, pon tu solidaridad en remojo.

viernes, 18 de marzo de 2011

Presunto culpable. Lo que no hace la tele lo intenta hacer el cine

México vive un cerco mediático inmenso, las dos grandes televisoras hoy en día confrontadas con el hombre más rico del mundo, lavan cerebros, realizan candidatos, justifican problemáticas, ocultan, tergiversan acontecimientos, en suma desinforman, esa es su gran labor, mantener al ciudadano promedio alejado de su cada día más putrefacta realidad, cada cinco minutos un pobre más desde que Calderón hizo fraude electoral, cada día un promedio de treinta muertos derivados de la guerra contra el narcotráfico, dietas millonarias para servidores público, corrupción al por mayor y de colofón impulsan un modelo de belleza y estilo de vida ampliamente occidentalizado. Los noticiaros están plagados de chismes baratos del espectáculo y de infomerciales, su programación es absurda, se realizan juego donde se desperdicia la comida y donde la carne de las edecanes se presenta como blanco principal de atracción.

A este tipo de distracción grotesca no se le llama censura aunque de facto lo sea, los medios poco informan de la situación real del país, una manifestación del sindicato de electricistas se convierte en un problema vial, el fraude electoral desaparece de las pantallas, la lucha contra el narcotráfico es sólo un recuento diario de muertos, nunca un análisis serio, meticuloso del porqué las cosas se dan así. La noticia se vacía de contenido y se convierte en un chisme.

Por ello la gente que busca ampliar en información y que tiene los medios para conseguirla, va a internet, a la prensa a semanarios, pero no se pude dejar en el desampara informativo a grandes sectores de la sociedad, por ello desde hace unos cinco años tal vez han surgido una serie de películas documentales que tratan de romper el cerco y estas sí son enlatadas, censuradas y demás, los casos más conocidos de estos últimos tiempos son claro está la Ley de Herodes, Fraude, Bajo Juárez, El infierno y ahora presunto culpable.

Sobre Presunto culpable sólo baste decir que supera todo imaginario, no se trata de mostrar aquello que ya todos sabíamos, las cárceles están hechas para los pobres y el sistema judicial es torpe e inoperante, adecuada para quien puede sobornar a las autoridades y avistarse ser juzgado por personajes como los que muestra el filme y he aquí el punto en el que deseo reparar. Los personajes son un molde de su profesión, los policía judiciales con toda su desfachatez y amplia personalidad de judicial, ignorancia, desvergüenza, cumpliendo órdenes. El juez y la persona adjunta del ministerio “haciendo su trabajo” el cual no saben ni cuál es ni cómo se hace, sus rostros muestran ignorancia (en el sentido de desconocimiento) y su persona encarna a la burocracia más obsoleta del sistema, por último y testiguo que no atestiguó nada y acusa sin fundamento.

La realidad supera toda ficción y ningún actor podrá jamás suplantar la actuación real de estos personajes incrustados en nuestro imaginario colectivo sobre lo que es un policía judicial y un juez de ministerio público।