sábado, 23 de octubre de 2010

Si la Comuna es La Patria Grande, los Consejos Comunales son el Gobierno chiquito


Más o menos esta fue la idea que terminó de consolidarse en diferentes entrevistas sobre el significado de ambos nuevos entes en Venezuela.

El jueves pasado estuve en el Núcleo de Desarrollo Endógeno Fabricio Ojeda. Prefiero no hablar de la espera pues fue larga y de nada sirvió, terminé llegando, como se llega a todos lados, preguntando. El Núcleo se encuentra en las entrañas de la Parroquia de Catia.

El aspecto del lugar era industrial, de altos muros grises, otros adornados con murales y grafitis alusivos a la Revolución. Me bajé de la camionetita y desde uno de esos puestos que venden dulces y rentan teléfonos para llamar me gritaron: mexicano, mexicano. Apenas me percaté del grito, voltee la vista y afirmaron con la cabeza. Era Marlene y otra persona, hombre de cuarenta años de quien no recuerdo el nombre. Avanzamos sobre el gran conjunto que representa el Núcleo de Desarrollo Endógeno, el cual contempla desde un Mercal, una embazadora de gas, una cooperativa de confección de zapatos, el Centro de Batalla que es un “auditorio” donde se realizan reuniones semanales de los trece Consejos Comunales que componen en Núcleo. En el Centro también se dan cita los coordinadores de las diversas misiones que trabajan en la parroquia. Mis anfitriones, de fácil habla, como muchos venezolanos, me comentaron que sobre todo operan las Misiones Ribas y Sucre, que son ya no de alfabetización, sino de capacitación. La Sucre es a nivel universitario y Marlene es egresada de allí.

Mi interlocutor (hombre) fue partícipe del Caracazo, de allí obtuve una lectura sumamente interesante de lo acaecido el 27 de febrero de 1989. No hubo grandes referencias al momento político, económico, no en un sentido “analítico” sino vivencial.

Se dice que en el Caracazo la gente salió de sus casas, bajó de los cerros de manera imprevista y sin coordinación mediante. ¿Qué estaba pasando, por qué se dio la reacción de dicha forma? El detonante según esta persona de tez morena y gorra del PSUV fue que ya se venían anunciado una serie de altas en los precios de los productos de la canasta básica, los alimentos, pero también los servicios. Un aumento propiciado por el gobierno, que se salía de las manos y los transportistas sintiéndose obligados a llevar alimentos a su casa, anunciaron un alza al precio del pasaje. La gente estaba entonces ya en la calle, esperando ir a su trabajo, haciendo las famosas y siempre presentes en Caracas, colas para abordar los autobuses. Faltaron algunas reclamaciones para que la gente se exasperara, decidiera hacer algo, tomar los transportes por la fuerza. Evento que se daba en gran parte de la capital del país y que llegó a reclamar a las puertas de los mercados y tiendas departamentales.

Algunos analistas han comentado sobre esto, que es consecuencia del Viernes negro del 83. Donde la clase media se vio afectada en su poder adquisitivo.

Si mi interlocutor había participado en el 89, era seguro que habría participado en el 2002.

¿Qué pasó por tu cabeza el 11 de abril de 2002? ¿Qué sentiste cuando te enteraste del golpe de Estado?

Interrumpió Marlene. Es que ellos, la oposición odian tanto a Chávez porque él nos ha dado a nosotros, a los pobres, a la gente de los barrios. Mira ves todos esos ranchitos, me señalaba la barriada que se comía los cerro, casas de bloque. Antes quién se iba a preocupar por nosotros, porque tuviéramos educación, porque hubiera un doctor en la comunidad, quién se iba a preocupar porque trabajáramos, porque aquí eso es lo que hacemos, el comandante da la orden de que se hagan proyectos socio productivos y eso es lo que hacemos. Aquí está la gasera, está la confección de zapatos, el comedor popular. Nosotros trabajamos en eso, y no para hacernos ricos sino por la comunidad. Aquí uno no se hace rico, estamos más vigilados que la propia PDVSA, ella nos vigila los recursos y además nosotros, desde los Consejos Comunales estamos pendientes de que las cosas se hagan bien. Cuando hubo excedentes del gas se compró otro camión, comenzamos sólo con uno, ahora tenemos tres. Y nosotros damos precio justo, la bombona con nosotros vale 3.60, antes, cuando era privado, valía diez o quince bolívares, y eso en el camión, porque había revendedores que la daban hasta el cuarenta bolos.

Estar en la Revolución no es fácil, hay mucha gente que simpatiza, pero está allá en el centro, tranquilo, diciendo yo simpatizo, yo creo en la Revolución, pero aquí en las parroquias pobres está el trabajo. Nosotros no cobramos nada fijo, es voluntario. Aquí en el campamento nos organizamos para la comida.

Eso es lo que hacemos, un gobierno en chiquito, eso son los Consejos Comunales y aun nos falta mucho para acabar con el Estado burgués y por cambiar conciencias, que eso es lo más difícil, es el mayor reto que tiene por delante la Revolución.

1 comentario:

  1. Chido, chido, chido. ja, mexicano vigilado. ¿Pero qué les hizo protestar? Aquí anunciaron un aumento a la tortilla esta semana y aumenta la gas cada que quieren, ya ni avisan. La clase media se ha visto sin duda afectada en su poder de compra. Pero na' de protestas. ¿Por qué? ¡¡¡Explica!!! Una razón es el crédito, además son otros tiempos, etc. Pero debe haber algo más. Pregúntales. ¿Por qué en Venezuela? ¿Qué hay ahí que no hay acá? ¿Qué debe extenderse? ¿Qué?

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